Si, querido David, no hay nada como soltarse la melena. De hecho, creo que a mí es el estilo que mejor me sienta. Todo ocurrió cuando cumplí los cuarenta y tantos. Y es que tanto pelo corto para que te sea más cómodo criar a tu bebé, para no llegar tarde al cole, para ser la primera los sábados por la mañana en llegar al campo de futbol a animar a tu retoñito, para darte un baño rápido en el mar ahora que tu maridin está con los niños haciendo castillitos, para no perder mucho tiempo en la peluquería porque tienes que ir a recoger a la niña a clase de dibujo …acabó por hartar a mi plumita y decidir que ya estaba bien de pensar en los demás y ya era hora de pensar en mi e imaginar lo que bien que se me vería con una buena melena.
Desde entonces he sacado tiempo para tomarte un vinito con las amigas todos los jueves, ir de compras sin mirar el reloj, cotillear con mi peluquera de todas las vecinas de mi barrio y sobre todo llegar tarde a los partidos ondeando mi melena al viento mientras mi maridin me mira con cara de enfado, pero me la suda la plumita queridos.
Hace un rato he llenado la bañera para pegarme un bañito relajante y me he dado cuenta de que no había cerrado la puerta con pestillo al ver entrar a mi maridin que se me ha sentado en el bordillo de la bañera para contarme que se está dando cuenta de que cada vez tiene menos pelo y no sabe qué hacer.
¿Qué creéis que debo contestarle?




